Rogelio, siempre en verdiblanco
Se ha presentado un libro sobre el coriano Rogelio. Un futbolista del Real Betis Balompié que llegó de la cantera bautizada en aquella histórica época como el “Baracaldo del Sur” y que normalmente, salvo raras excepciones, todos los jóvenes que despuntaban en el campo del Guadalquivir se iban al Sevilla, como Ruíz Sosa, Cardo, Romero, Manolillo el de las Vacas, Enrique, etc.
Sin embargo, Rogelio, Coria pura, se marchó a los juveniles del Betis y de los equipos de base llegó al primer equipo.
Rogelio fue un jugador fino, elegante y técnico. De los que se llamó en tiempos del Prado y de la Pirotecnia de la “Escuela sevillana”. Este futbolista nacido a orillas de la ribera del Guadalquivir tenía una zurda privilegiada. Alzaba la cabeza en el terreno de juego y allí, en la bota de su compañero, ponía el balón lanzado además con picardía y acierto. Sacaba los saques de esquina y más de un gol de los llamado olímpicos marcó a su estilo y manera. “Pata de caoba” llegaron a llamar a su exquisita pierna izquierda. No era futbolista de mucha briega y de extremados esfuerzos. Decía, con buen tono de humor de Coria, que correr era de cobardes!
Rogelio se ganó a la afición bética y fueron muchos los éxitos que logró con su equipo de siempre. Se retiró cuando el Betis ganó en el 77 la primera copa del Rey de España. No jugó ese partido, pero desde el banquillo, junto a Rafa Iriondo, alentó a los suyos para esa victoria sacrificada, casi agónica, con prórroga de media hora y veinte penaltis, dos de ellos, de portero a portero. Iribar a Esnaola y Esnaola a Iribar. Los dos frente a frente. Ganó Esnaola. Y ganó el Betis.
Cuando colgó las botas, Rogelio fue hombre de confianza y ayudante de varios técnicos que tomaron la dirección de la plantilla.
Desde hace años, es un ameno tertuliano en las horas de charla en su Coria natal. Este medio, Cedis, le tributó un homenaje, cuando se montó una exposición de fotografías históricas en el antiguo Mirador de Santa Justa dedicado a los derbys Sevilla-Betis, en los que había sido protagonista el gran Rogelio. También el CEDIS le entregó la placa al mejor futbolista que había tenido el Betis en su historia deportiva. Se lo merecía.
Ahora, dos compañeros de la prensa, verdes que te quieren verdes, porque son más béticos que el escudo, han escrito una obra literaria sobre esta fino “pata de caoba” en verdiblanco. Furest y Rodríguez, un mismo viento bético impulsa las dos velas verdiblancas, narran lo que es Rogelio, lo que fue y será siempre este extraordinario futbolista y mejor persona: Un bético a rabiar. Enhorabuena porque además su amigo Luís Aragonés estuvo en el acto de presentación. Aragonés y hasta Lopera con la sombra alargada de Pele León. Todos en familia.

