Sevilla-Tottenham: Oro y susto para llegar a las semifinales de la Copa de la UEFA
(Crónica de Fernando Gelán , para el periódico digital de Sevilla y los servicios informativos del Cedis)
Modélica primera parte del Sevilla en el estadio inglés de White Hart Line. Los jugadores alineados por Juande Ramos, con la inclusión de Hinkel y Puerta en la defensa, brillaron a gran altura sobre la yerba del campo del Tottenham. Tal vez el preparador Martín Jol pensó que los blancos de Nervión iban a especular con el resultado favorable del encuentro de ida, pero el Sevilla salió con fuerza, presión, derroche físico y técnico y unas ganas locas de resolver la eliminatoria, en estos cuartos de final, por la vía rápida sin darle opción al cuadro inglés.
Juande debió pensar que el Tottenham iba a buscar rápidamente el gol de la igualada para crear pronto la nerviosera general en el cuadro sevillista, pero los ingleses se vieron sorprendidos por un equipo que empezó atacando con furia y calidad, que controlaba perfectamente el balón, que triangulaba dominador y con clase sobre la yerba del White Hart Line y que a los tres minutos se encontraba con un remate del danés Poulsen que se metió en su puerta el atolondrado Malbranque. Malamente empezaba el litigio futbolero para el Tottenham. La cosa se ponía para los locales con un excelente 1- 3. A los ingleses se le cayeron los palos del sombrajo. Juande Ramos, en el banquillo saltaba de alegría y el presidente del Nido abrazaba jubilosamente al veterano Juan Silverio en el palco presidencial del estadio inglés. Los miles de aficionados del Sevilla que estaban apiñados en las gradas saltaban al grito de “Que bote Nervión”, porque aquello no era un espejismo, era pura y dura realidad. El Sevilla se mostraba como el mejor equipo del mundo, jugando a lo campeón y con un resultado a favor muy merecido.
Pronto llegó el segundo gol de los blancos, en este partido vestido de rosa abutanado. La jugada de Kerzhakov, fino y rotundo en su estirada hacia el área enemiga, hizo una pared para dejar en las botas de Kanouté un balón magistral para que el de Malí redondeara el fútbol de quitales que el Sevilla estaba ofreciendo en Inglaterra.
El delantero sevillista, que solemnemente brillaba trabajando a destajo, pero con la calidad que posee, partió la cintura del defensa que le marcaba, le hizo una finta de arte y con magia pura se pasó el esférico de un pie a otro para acabar con la cara de palo de Robinson. Cero a dos para el Sevilla y Cobeño, de portero suplente de Palop, que apenas se había estrenado en su salida como titular en este partido en Europa.
Genio, calidad, preciosismo, dominio, fuerza, facultades, arte y remate. La defensa sevillista, con un Puerta excelente, controlaba los escasitos movimientos de ataque de los locales. Alves y Kanoute le daban solidez e imaginación al centro del campo, con un Poulsen efectivo en el pase corto y en el centro largo.
Se achicó el Tottenham. El preparador del equipo inglés se achuchaba los ojos porque su equipo se había quedado como atenazado en su propio campo. El vendaval de fútbol, con esos dos goles más para el zurrón de la diferencia, había dejado en este tiempo totalmente fuera de combate al asombrado once inglés.
Diferente fue la segunda parte. El Tottenham luchó desesperadamente para evitar el ridículo, la dura caída ante los suyos. El once de Martin Jol sacó provecho de los cambios que hizo Juande Ramos y de la relajación general del cuadro que merecidamente se había subido a las barbas de los ingleses. El Tottenham quiso quemar todas las naves, superar la negritud de su futuro, el abismo en el que había caído en el primer tiempo. Los “hollingans” rugieron y el Sevilla se tuvo que encerrar en su parcela. Se había hecho un gasto tremendo en los primeros cuarenta y cinco minutos para estar por encima de los ingleses. La última batalla en el White Hart Line fue dura, sacrificada, contundente. El Tottenham quería morir matando. Y en dos minutos –66 y 67 de partido--, igualo lo que parecía inigualable. La nave española estaba un poco a merced de los descendientes de Nelson. Se luchaba contra los elementos. Surgió Cobeño, como el David que tenía que vencer a quien se había alzado como un Goliat en este segundo tiempo de la semifinal.
Se mascaba la tragedia. Pero el Tottenham tenía que marcar dos goles más y el tiempo pasaba implacablemente. Reloj no marques las horas. El Sevilla se pudo quitar de encima el agobio de los ingleses. Puerta fue por la izquierda recurso fundamental para apagar el fuego de los ingleses en los últimos minutos. Y llegó el final. Un empate con fútbol de oro en el primer tiempo y de sustos, fatiguitas y sacrificios para el Sevilla en el segundo. Pero ya está el equipo del viejo Nervión en semifinales. El Sevilla jugará la próxima eliminatoria ante el Osasuna. Saltarán chispas españolas en en Reyno de Navarra y en el viejo Nervión. Así es el fútbol.

