UEFA: El Sevilla, con Palop como protagonista, tuvo más fortuna en la lotería de los penaltis y ratificó su título de máximo campeón europeo
(Crónica especial para los servicios informativos del Cedis)
Sevilla, Sevilla Sevilla... Pero también Palop, Palop y Palop. El portero del club del viejo Nervión fue el héroe de una final que terminó con el cara o cruz de los máximos castigos. Llegaba el Sevilla Glasgow poniendo en juego el título Uefo que ganó en la temporada pasada. Si el cuadro del Sánchez Pizjuán había llegado hasta este choque finalísimo y a la española, sin duda alguna se lo debe a Palop. Ha sido el portero valenciano quien en este emocionante partido volvió a elevar a su club a la cima más elevada del fútbol europeo.
Había temores en el cuadro sevillista, vestido esta vez de rojo pasión. El Español era un hueso duro de roer y su fútbol fue incómodo para el juego sevillista. Álves estaba tan controlado sobre la yerba del Hampden Park que no era el hombre efectivo de otras veces.
Tampoco Poulsen estaba en su buena línea, echando más la mano a la retaguardia que al fútbol de ordenamiento en el centro del campo. Mandaba más en esta trepidante final el Español, con un De la Peña muy activo que provocaba el fuego de los periquitos. También se lucían en las bandas Rufete por la derecha y Riera por la otra banda, ganando ambos sus asaltos frente al rival. .
No estaba bien centrado el Sevilla en este litigio europeo, aunque el Español no contaba con delanteros con mordientes, a pesar de la inquietud que generaba Tamudo. Los rojillos del cuadro de Juande Ramos querían, pero no podían superar el desconcierto. Ningún futbolista del Sevilla encontraba la fórmula adecuada para romper la fuerte y efectiva presión catalana.
Curiosamente, cuando el abordaje españolista se hacía bastante peligroso, Palop cogió un balón botado en un saque de esquina por los catalanes y se lo lanzó con su mano directamente a Adriano, que estaba solo en punta de lanza, en el extremo izquierdo del ataque sevillista. Falló el defensa ante el poderío del brasileño y el delantero se colocó delante del meta del Español para marcar el primer gol de la noche escocesa. Minuto 18.
Acusó el gol del Sevilla el cuadro de Valverde. Estuvo sonado durante buena parte de este primer tiempo. El Sevilla, con esta mínima ventaja, se refrescó, no sólo por la lluvia que caía sobre el Hampden Park, sino porque la carga de la brigada ligera españolista había puesto la marcha atrás.
Pero cuando la pelea parecía que tomaba color rojillo del Sevilla, una jugada aislada de Riera puso otra vez el partido en un apasionante duelo europeo a la española. Minuto 28, empate a uno.
Pero el Español, que volvió a renacer sobre la yerba, se encontró con una rotunda decisión del colegiado de turno que perjudicó al club catalán. Por una entrada a Kerzakhov, el once de Valverde se quedaba con un hombre menos. Moisés tenía que salir del terreno de juego por doble amarilla.
Parecía que todo iba a tener ya, de forma definitiva, color rojo del Sevilla. El acoso del cuadro de Juande Ramos era agobiante. Pero el guardameta españolista y los despistes de los delanteros sevillistas dejaron la solución para la prórroga. Si hasta el final de los 90 minutos y sus minutos añadidos el Sevilla había merecido marcar en muchas ocasiones, es digno de elogiar la bravura y la eficacia españolista para salvar el pellejo.
En la prórroga reglamentaria, Kanouté, a pase de Navas, puso la eliminatoria muy clara a favor del Sevilla. Minuto 106. Pero el Español no llegó a rendirse nunca y Jonatas lanzó un tiro durísimo que sorprendió a Palop. Minuto 116 y otra vez tablas europeas para soñar en las tandas de los penaltis.
Y aquí, en los lanzamientos desde los once metros, surgió la figura de Palop –el mejor jugador del encuentro--, que paró tres de los dos penaltis lanzados por los españolistas. El único que colocó el cuero dentro de las redes del portero del Sevilla fue Pandiani. La incertidumbre estuvo además, aderezada, por el fallo de Álves, que mandó el balón al castillo de los fuegos artificiales.
Pero Palop no falló. Figura total. Paró, paro y paró. Por tres veces. Primero a Luís García, luego a Jonatas y finalmente a Torrejón. El valenciano del Sevilla acabó con la moral españolista.
Y otra copa de más para el Sevilla. Una Copa con mayúscula. Y la borrachera de la alegría. Y el Arrebato. Y la copla de moda en el Hampden Park, la del centenario. Así es, sevillista hasta la muerte. Javi Navarro recogió la Copa de Campeón. Se había ratificado un título que se ganó hace un año. El mejor equipo español de Europa. Un magnífico bicampeón. Del Nido fue a ofrecerle el trofeo al Príncipe Felipe, que sin Letizia, había estado en el palco de honor. También asistieron a la finalísima española el presidente de Andalucía y el alcalde de Sevilla.
Algunos jugadores parecían del Cádiz en días de carnaval. Pelucas de colores, sombreros de ala ancha de color rojo y gorros de bufones. Pero Campeones. Campeones y campeones. Eindhoven, Mónaco y Glasgow. Lluvia de papelillos y cohetes y fuegos artificiales.
Y el sitio sevillano de Jerez. Es decir, la Puerta de Jerez de Sevilla, abierta y remozada, se ha estrenado con la concentración de sevillistas de la muy noble, leal, invicta, heroica y mariana ciudad para celebrar el tercer título alcanzado por los atletas del viejo Nervión en poco menos de 15 meses. Y aún queda cuerda para la Liga y la Copa del Rey. Para rematar la temporada.
Ahora, mientras el cuerpo aguante...
Fernando Gelán

