Copa del Rey: El Sevilla dejó lista la eliminatoria en Coruña para jugar la final
(Crónica especial para el Grupo periodístico Cedis)
Mucho arroz para tan poco pollo. Es decir, mucho equipo, el del Sevilla, para un irregular Deportivo, que salió de su propio campo como el gallo de Morón, sin plumas y cacareando.
Cero-Tres para el Sevilla en Riazor. Contundente resultado para el partido de vuelta en el viejo Nervión, que ofreció una magnífica exhibición.
Si no se produce una hecatombe, el club que preside Del Nido estará en la final de este torneo del K.O., jugando este choque, casi con toda seguridad y después de los cinco goles a dos al Getafe, con el Fútbol Club Barcelona. Otra vez un duelo catalán-sevillano con un título en juego.
Pero de momento, el Sevilla pisa firma en este torneo y arrolló en el primer tiempo a un Deportivo con muchas lagunas en defensa, en el centro del campo y en la delantera. El cuadro de Juande Ramos presiona fuerte al enemigo, juega con dominio y técnica, tiene pegada, positivas acciones ofensivas, remate y goles cuando está Kanoute en esa punta de lanza, o multiplicándose en tareas de organización y control.
Fortalecida la portería con el consolidado Cobeño; ajustada la defensa con la furia y el doblamiento de Javi Navarro y los recursos físicos y típicos de Alves; controlado el centro del campo con la eficacia del danés Poulsen, la delantera hispalense se movía con magia y empaque. Son intocables e insuperables. Un Sevilla que no se ha desgastado, como parecía cuando hay resultados desfavorables, aunque tenga que responder en tantos frentes.
En dos minutos 12 y 14 de este periodo de tiempo--, Kanouté primero y Navas después--, dejaron sentenciados quien era el mejor en Riazor. Fueron dos jugadas muy parecidas, una rematada por la izquierda y la otra por la derecha, y en esas dos gotas de agua mojaron los sevillistas merecidamente. Dos goles como dos soles al Deportivo de la Coruña , dejando a Lendoiro mirando a los nubarrones.
Modélico primer tiempo del Sevilla. Sobre todo, porque los del viejo Nervión demostraron su exquisita calidad. En este periodo, el canterano Navas volvió a demostrar que no se duerme en los laureles. Si Kanouté hizo un gol de rompe y rasga, el jovencísimo y flaco Navas confirmó con su fútbol de arte que este Sevilla es un Superequipo.
Frenaron los sevillanos su arrolladora máquina en el segundo periodo, pero sin perder el control sobre la yerba. Se creció el Deportivo para morir matando, pero el enorme esfuerzo de los gallegos no fue fructífero a la hora de culminar las jugadas de ataque. Sólo un remate de cabeza de Taboada hizo trabajar en serio a Cobeño. El canterazo del Real Madrid esta demostrando en estos partidos en los que ha tenido que suplir al lesionado Palop, que la portería sevillista está bien guardada.
Crecieron los males del Deportivo en los minutos de descuento, porque Andrade tocó un tonto balón con la mano dentro del área, cuando Luís Fabiano intentaba sacar provecho del contragolpe. Si el equipo gallego había intentado acortar distancias en estos cuarenta, aunque un poco a ciegas y a locas, el Sevilla remataba la faena en Riazor con un tercer gol, en máximo castigo, que el propio brasileño se encargó de materializar.
Con este resultado tan resolutivo, el Sevilla está prácticamente en la final de la Copa del Rey. Si en agosto del 2007, en el comienzo de esta temporada, se enfrentaron en Recopa el Sevilla y el Barcelona, los dos clubes que luchan desesperadamente por el título de la Liga de las Estrellas, serán los que volverán a litigar por otro título.
Lo más lamentable del final del partido del Sevilla en Riazor ha sido el incidente en el que se ha visto involucrado Joaquín Caparrós. Un pequeño grupo de aficionados locales acusó al técnico del Deportivo de no jugar para ganar este partido por su declarado sevillismo. Tuvieron que intervenir las fuerzas de seguridad.

