El Sevilla y sus rotaciones para la Liga , la Copa del Rey y la Copa de la UEFA (15-4-07)
Juande Ramos apostó por otros hombres en esas rotaciones que ha de hacer por tener que afrontar en esta recta final de la temporada nada menos que la presencia del Sevilla en tres competiciones. Con varios lesionados y con jugadores en descanso tras el esfuerzo de la batalla de Inglaterra, el preparador del cuadro del viejo Nervión jugó con lo que tenía en mejores condiciones, esperando sorprender a un Valencia que podía estar tocado después de quedar fuera de la Champions.
Pero el partido del Sevilla en Mestalla fue raro. Movió con cierta habilidad el balón para llegar hasta el área valenciana, pero faltaba la chispa necesaria para provocar fuego futbolístico en el marco de Cañizares. Se especuló muchas veces en el centro del campo. Adriano y Luís Fabiano tocaban el balón con bastante dominio, pero faltaban remate y picardía ante la defensa local.
Tampoco el apoyo de Daniel Alves era muy efectivo esta vez, cuando los ojos del presidente del Real Madrid se estaban fijando en el brasileño. En ese toma y daca, el Valencia triangulaba con más efectividad y tanto Javi Navarro, como Drago y Hinkel doblaban sus esfuerzos para mantener a raya a un desdibujado Morientes, pero siempre inquietante, y a dos espabilados como Villa y Silva, que eran bastantes incontrolables.
El goleador del Valencia dominó un balón centrado por Marchena y encontró pronto el gol para los de casa. El Sevilla no se arrugó ni acusó el tanto de Villa. Intento superar el golpe y sacó un penalti cuando Miguel derribó a Navas. Fue Maresca, que tiene un buen disparo, el jugador que se encargó de lanzar la máxima pena. Pero lo hizo a media altura, a la medida justa para que Cañizares intuyera el disparo y despejara el peligro, con ayuda del poste.
En el comienzo de la segunda parte, el Sevilla tuvo un duro revés. Hinkel hizo penalti en su área y, además, fue expulsado. La jugada se había iniciado en un centro de Joaquín a Villa, que fue derribado dentro del área. Fue el propio Villa quien volvió a golear a Cobeño. Con dos-cero en contra, el Sevilla se quedó con diez hombres sobre la yerba. Juande Ramos tuvo que recomponer la táctica sobre el verde tapete de Mestalla y sacó algunos hombres nuevos. Tal vez no contó con que Puerta, que fue un héroe en Londres, estaba cansado y magullado. Este refresco no fue muy válido a pesar de la entrega del buen futbolista.
Dijo una vez el recordado Helenio Herrera que se jugaba mejor con diez que con once. Pero eran otros tiempos, donde un equipo, como el Sevilla, está metido en tres competiciones de forma muy frenética. El Valencia, con dos goles a su favor frente a los campeones de la UEFA , buscó más y más, con un Joaquín que se creció en su extremo y que estuvo a punto de marcarle a Cobeño el gol de la jornada. Pero en la bolea le dio al cuero con excesiva fuerza. Si llega a marcar, lo sacan a hombros de Mestalla y se lo traen a la Feria de Sevilla.
Pese a todo en contra, el cuadro sevillista se forzó para acortar distancias en el marcador. Pero el Valencia se hizo fuerte, anuló todos los intentos visitantes y tapó los huecos por donde intentaron entrar Navas, Alves, Maresca, Adriano o Luís Fabiano, así como los refrescos del turno.
Se amplía la distancia del Sevilla con el Barcelona; que se afianza como líder; se le aproxima el Valencia y tiene muy encima al Real Madrid. Hay mucha tela que cortar aún en lo que resta de temporada, con esos tres frentes futboleros que el club de Nervión ha de afrontar hasta el final de un curso que será, sin duda alguna, a vida o muerte, futbolísticamente hablando.

