Liga: Victoria difícil del Sevilla en Riazor para seguir soñando con el título del torneo de Liga (20-5-07)
En la fiesta de Sevilla por el bicampeonato de la UEFA , tanto Javi Navarro como Juande Ramos manifestaron a los seguidores sevillistas que el club lograría otro título de más al final de este torneo de Liga que, además, está en un puño. El Real Madrid, el Barça y el Valencia siguen ganando partidos fuera de sus respectivos estadios. Pero el Sevilla sigue en la pomada.
Los de Nervión llegaban a Riazor con un palmarés depedrador. Ambos equipos, en Liga y en Copa del Rey, se había enfrentado en esta temporada en tres ocasiones. Una en Liga y dos en las semifinales de Copa. La estadística de estos tres choques futboleros era muy favorable al cuadro del viejo Nervión. Tres litigios en las dos citadas competiciones y un contundente resultado global de 9-0 para los colores del Sevilla. Si en años anteriores, el Dépor había sido algo así como una bestia negra para los del Sánchez Pizjuán, en este curso deportivo 2006-07, han sido los sevillanos los que siempre han superado a los albiazules de Riazor.
Sin embargo, en Liga, en el torneo de la regularidad, el Sevilla no había ganado en su visita al campo del cuadro de La Coruña desde la temporada 1953. Los blancos habían salido derrotados en todas estas cinco décadas y pico. Pero en la historia presente, entre el Deportivo de Caparrós y el Sevilla de Juande hay una enorme diferencia. Los gallegos están a la baja y el Sevilla está que se sale.
Los jugadores del Deportivo hicieron un modesto pasillo a los bicampeones de la UEFA y las gradas de Riazor presentaron una reducida presencia de aficionados, aunque hubo pancartas dedicadas al club sevillista por su gesta en Glasgow. Lendoiro aplaudió la presencia del Sevilla en la yerba de Riazor y Del Nido agradeció el gesto al presidente gallego.
Juande Ramos puso sobre el terreno de juego un equipo extraño, aunque dentro del sistema de rotaciones que está realizando en esta campaña para poder aguantar con garantías todo lo que ha de llevar por delante. El Deportivo no quería sorpresas y se preocupó más de controlar a los hombres sevillistas, vestidos de naranja, a los cuales les costaba mucho trabajo coger el dominio y el ritmo del partido.
Fue tremendamente malo y aburrido el primer tiempo en Riazor. El Sevilla parecía que aún estaba metido en el paseo triunfal por Sevilla, tras su llegada de Glasgow con el trofeo con el que ratificó su título de campeón del torneo de la UEFA. Chevantón tuvo una oportunidad clarísima –minuto 27--, cuando le pasaron un balón al que sólo había que ponerlo fuera del alcance del cancerbero gallego. Pero el uruguayo se comió el balón y el esférico chocó contra el cuerpo del portero local.
Fue la única jugada brillante y vistosa en estos primeros cuarenta y cinco minutos. Un Sevilla a medio gas y sin chispa. Juande Ramos, no podía ocultar su rostro de preocupación. Sobre todo, porque el equipo tenía que buscar el triunfo para seguir soñando con un nuevo título.
Pero en la segunda parte fue el equipo gallego el más despierto sobre el terreno de juego. La cabeza y el corazón de los jugadores del Sevilla aún seguían en ese espectacular festín que vivieron por el río Guadalquivir, en catamarán, y por las calles de Sevilla, en autocar descubierto.
El Deportivo, aprovechando la pájara de la naranja mecánica de Nervión, empezó a dominar el juego y a crear acciones de mucho peligro ante un sorprendido Palop, que tuvo que ordenar a su defensa que se empleara a fondo ante las constantes incursiones coruñesas. Fruto de este control y dominio local fue el gol de Bodipo, que envió un cuero imposible al fondo del marco del portero sevillista.
El tanto de Bodipo hizo que sonara la alarma en el cuadro de Juande Ramos. El Sevilla despertó con grandeza de la apatía y de alguna actitud indolente y buscó un vuelco en el marcador de Riazor. Y llegaron los goles. Primero fue Renato,--minuto 71--, quien remató una falta lanzada por el portugués Duda; después,`para poner la guinda, fue Kanouté --minuto 83--, quien aprovechó una jugada con titubeos de la defensa gallega. Incluso el de Malí, momentos antes de los minutos de prórroga, pudo lograr un tercer gol para rematar la breve faena.
Con prontitud, el Sevilla supo resolver en la recta final del partido para seguir soñando. Los cambios de Juande Ramos dieron su fruto, porque Chevantón y Luís Fabiano no estaban aportando nada efectivo a un equipo que de forma irremediablemente tenía que buscar la victoria para no perder el tren de ese grupo que está en la cabeza de la Liga. Era uno de los partidos claves del Sevilla para mantener las ideas claras y seguir metiendo en el zurrón los puntos que le son necesarios para poder alcanzar el título de campeón de Liga.
Después de esta jornada, todo sigue igual. El Sevilla está a dos puntos del líder, esperando un pinchazo de madridistas y catalanes. Quedan tres jornadas de infarto. Nadie lanza la toalla. Todos están ahí, arriba, sin ceder ni un palmo de narices.
EFEGE

