Liga de las Estrellas: Triste final del Sevilla, con derrota que ensombrece los sueños en el torneo (17-6-07)
(Crónica especial para los servicios informativos del Cedis)
Ahora se dirá que el Sevilla fue bicampeón de la UEFA , que al inicio de la temporada ganó la Recopa y que aún queda por jugar la Copa del Rey frente al Getafe. Que si, que no, que no y que sí, deshojando la margarita nos lleva a una conclusión: Ha sido triste el final de la Liga en el estadio de Nervión, con una derrota mínima ante un crecido y peligroso Villarreal, que pudo golear a Palop.
Para este final no hacia falta que Kanouté se desplazara desde Mali, porque el delantero sevillista estuvo todo el partido con la cabeza más en su selección que en el terreno de juego del Sánchez Pizjuán.
El cuadro de Juande Ramos no hizo el fútbol vibrante y de calidad que ha causado sensación a lo largo de toda la temporada. El Sevilla no pudo ganar la pasada jornada en Mallorca. Al no poder rescatar los tres puntos en litigio en el terreno balear y sacar sólo un empatar a cero, este corto resultado pesó como una losa en el partido final en Sevilla, frente al codicioso Villarreal. Con la escasa igualada en Mallorca, para nada servía estar atento a una posible y complicada carambola en los partidos del Bernabéu y el Nou Estadi.
El que más sufrió en esta recta final a tres bandas fue el Real Madrid, porque el Barcelona fue arrollador ante el Nástic. Pero a pesar de los resultados de madridistas y catalanes, el Sevilla no cuajó un buen encuentro. Aturdido, nervioso, frío, demasiado calculador y hasta bajo de moral, porque la goleada del Barcelona sólo le podía dar opción a un segundo puesto, si el Real Madrid no era capaz de superar al Mallorca en el viejo Chamartín.
El Sevilla, con Kanouté, Poulsen y Palop, pero sin Álves y Javi Navarro, no fue el equipo de taca taca para superar y romper al enemigo en cualquier momento. El Villarreal presionó, le dio velocidad a sus contragolpes y encontró a una defensa blanca descontrolada y facilona. Tampoco el centro del Sevilla coordinaba unas acciones positivas y los hombres de ataque encontraron casi siempre una barrera casi infranqueable Además, el internacional de Malí, que otras veces hace diana en cualquier postura, en este partido no encontró la forma de colocar balones dentro de la puerta amarilla. .
Juande Ramos, desde su puesto en el banquillo, observaba atónico que su equipo estaba falto de ideas, soluciones, juego y remate. El fútbol se hizo muchas veces brusco y el juez de la contienda, el polémico Pérez Burrul, no supo enmendar la plana de algunos litigantes, que se emplearon con excesiva dureza. Hubo alguna que otra refriega en las narices del árbitro, pero el mal trencilla pasó de todo.
Marcó el Villarreal –gol de Fuentes--, porque puso más empeño, más ganas y más ambiciones. El juego del club amarillo era más claro y dominante. Estuvo siempre más cerca un segundo tanto del once de Pellegrini – aquel disparo de bolea de Pires--, que un gol de los sevillistas. Kanouté, estuvo muy fallón, y Chevantón, que salió en la segunda parte, tampoco pudo culminar jugadas efectivas. No logró el Sevilla terminar felizmente este encuentro final de la Liga de las Estrellas. El cuadro de Nervión se ha clasificado para la Champions por ese honroso tercer puesto, pero frente al Villarreal realizó un descafeinado partido de cierre y esto siempre deja un mal sabor de boca. .
Pocos jugadores se salvan del desastre blanco en este partido. El Villarreal, que quiso consolidar su clasificación UEFA, controló bien el juego del rival, pues el Sevilla siempre encontró muchas dificultades para crear juego y lograr el triunfo moral. Esperemos que el equipo cambie el día 23, en la final de la Copa del Rey, pues el Getafe es un equipo incómodo, que realiza un pressing duro y que tiene jugadores muy avispados.
José María del Nido estaba tranquilo en el palco del coliseo de Nervión. Pero en Madrid no puede dar esta imagen tan pobre. El Sevilla ha conquistado trofeos históricos en Europa y una clasificación puntera en la Liga , pero no hay que dormirse en los laureles.
EFEGE

