Maraña de postes y cables rompen el paisaje urbano del centro de Sevilla
Recuerdo que hace ya algunas décadas, los políticos del régimen franquista que se presentaban a concejales por los tercios de familias, sindicatos y otras verticalidades de la época, hicieron una campaña publicitaria, que por supuesto no denunció entonces ABC de Sevilla porque aún no estaba Benito Fernández, con unos carteles en los que se tachaba con una fuerte cruz el tranvía y se coloreaban los autobuses que iban a sustituir al pesado transporte de hierro.
Ha vuelto el tranvía en el nuevo milenio. El alcalde Alfredo Sánchez Monteseirín se ha inventado el Metrocentro para hacerle la pascua a las ciudades europeas que tienen el mismo medio de locomoción pública.
Para ello ha peatonalizado el centro desde la calle San Fernando hasta la Plaza Nueva , que ya debería haber recuperado el nombre de Plaza de San Fernando, y como nuestra primera autoridad municipal no era partidario del ferrocarril subterráneo por este sector, ha puesto --en septiembre lo veremos de hecho--, un tranvía llamado deseo de Metro y de Centro. Es decir, ni chicha ni limoná.
Lo que sucede es que al igual que recortaron muchísimos árboles –aquel arboricidio denunciado--, cuyas frondosas hojas daban sombra en la avenida de la Constitución , partida en dos en tiempos de Franco –avenida de José Antonio y avenida Queipo de Llano--, tras la colocación de los raíles y de las losas que pisarán con garbo los ciudadanos, la avenida es un bosque de postes negros, cables y múltiples maromas, las cuales sirven para sujetar los hilos del cobre del por ahí te quiero ver Metrocentro.
Joaquín Romero Murube, tan ligado a ABC en tiempos de López Lozano, de estar vivito y coleando se asomaría desde el Alcázar a la esquina del magnolio de la Catedral y no sólo escribiría de los cielos que perdimos, sino de los horribles palos metálicos que enmarañan el tradicional y monumental paisaje urbano de Sevilla.
Cuando llegue la Semana Santa del 2008, el equipo de la saga de los Santizo tendrá que alquilar todas las pértigas de las última Olimpiada, con el fin de evitar que nuestros Cristos y nuestros palios rocen los cables del Metrocentro para que Gonzalo Crespo no se quede sin el Centro de Difusión y Estudio de las Cofradías de Sevilla.
Se han cargado la Avenida. Con tantos postes seguidos y clavados impunemente sobre la moderna calzada, parece que el montaje de la Feria se está realizando permanentemente en la avenida de la Constitución. Es decir, que se pueden aprovechar estos cargantes postes para montar el Real en el centro histórico y dejarse de tanto Charco de la Pava.
Los ecologistas no dicen nada al respecto. Mucho medio ambiente por aquí y por allá y mucha política de denuncia sobre las dañinas terminales, pero ni una palabra sobre el acoso y derribo al mejor paisaje de Sevilla, que está más enredado que el Betis en este final de la Liga de las Estrellas, con Lopera y su perro Hugo incluidos. .
Además, ¡ya vendrá el verano, con tantos postes caldeaditos por el sol que nos calentará esta zona a más de cincuenta grados!
Fernando Gelán

