Finalizada la Feria de Abril, comienza la actividad social y política en la ciudad
Hasta el viernes, prácticamente, no hubo Feria en toda su plenitud- El temporal de agua deslució el festejo sevillano y los participantes se tuvieron que refugiar en el interior de las casetas para poder cantar y bailar mientras la lluvia ponía el Real imposible.
El alcalde, Alfredo Sánchez Monteseirín, trabajó a destajo con tantas recepciones. La caseta municipal se convirtió cada día en lugar oficial para beber y tomar algunas tapas. Personajes ilustres, empresarios, políticos, cofrades y gente que le gusta la bulla ferial se dieron cita en la caseta del Ayuntamiento, donde corrió el vino y las raciones de jamón.
La recta final del universal festejo puso la Feria a revienta calderas. Las calles toreras a tope y cientos de caballistas, flamencas a la grupa y coches enjaezados. Ahora dice el alcalde que hay que pensar en el traslado al Charco de la Pava, pero hay que tener en cuenta que estos terrenos se inundaros con la insistente lluvia caída, porque siempre ha sido zona inundable. Un error ha sido que no haya habido ningún buen consejero para decirle a la delegada de Fiestas Mayores, Rosamar Prieto, que se recuperan los días tradicionales de la Feria de Sevilla. Al quedar tan adelantada la Semana Santa, la Feria pudo celebrarse este año entre los días 18, 19 y 20 de abril, con sus días añadidos para completar la semana. De esta forma, posiblemente se hubiese alejado el festejo del temporal y celebrado en los días más históricos del mes. Pero algo falló en la memoria histórica.
De todas maneras, pasó la Semana Santa, con agua; pasó la Feria, con más agua y ya estamos en una época de vida normal y cotidiana. Se acumulan los proyectos y las realidades. Sánchez Monteseirín anuncia que ya está planificada la ampliación del tranvía hasta Santa Justa y desde la Junta de Andalucía se promete que el metro, metro, estará para este otoño del año 2008.
Hasta el Rocío, que es el próximo evento de multitudes, nos llegará un mayor florido con sus cruces y sus fiestas menores. La vida sigue igual.

